Gracias Praga y gracias a los excelentes compañeros de viaje con los que he tenido la suerte de compartirlo.




Durante mucho tiempo y propiciado por el orden establecido, han prevalecido las funciones sociales claramente diferenciadas por sexos, asignando mayoritariamente las labores especificas del hogar al femenino y las que se realizan fuera del mismo al masculino, modelo defendido y atacado por los diversos sectores y grupos de pensamiento dependiendo del modelo de sociedad que consideran idóneo y donde afloran argumentos difíciles de neutralizar por la consistencia de los mismos.